Mi amor por lo cosmopolita

Londres es la ciudad más cosmopolita que he visto en mi vida… no hay día que pasee por la calle y no vea algo nuevo que me impactaría en España. Tanto yo como el resto de personas con las que comparto la experiencia coincidimos en que la libertad que se respira en el ambiente te hace poder descubrir facetas de ti que desconocías y, cuando menos te lo esperas, te sorprendes vistiendo de forma más extravagante que normalmente catalogarías de raro y que ahora, de repente, adoras.

Muchos son los mercadillos que sirven de pasarelas para todo tipo de personajes con crestas de colores, plataformas gigantes, piercings y tatuajes en sitios insospechados y ropa que jamás encontrarías en una tienda normal. A la vez, albergan estilos de lo más sofisticado dignos de estrellas de cine, con gafas enormes y sombreros elegantes.

Lo mejor de esta ciudad es la capacidad que tiene de no dejar de sorprenderte, con sus lugares y sus estilos tan variados. Y así recuerdo la primera vez que fui a Camden. Como todos los que vivimos aquí tenía que sacarme el NIN, y, afortunadamente me tocó hacerlo allí. Nada más bajarme del metro me enamoré totalmente de aquel lugar y supe que volvería pronto… al día siguiente ya me encontraba allí de nuevo, comiendo en uno de sus puestos y viendo pasar a la gente. No pensé que podría ser tan increíble hacer esa visita sola, pero es que no se necesita mucho más para ser feliz. Sentarse en cualquiera de los bancos, subir las escaleras de madera hacia cualquier pub, escuchar música desde cualquier rincón y tan solo dejar que todo fluya.

Anochecía mientras me encontraba en el puente que hay al final de la calle y, desde allí, tan solo vi como todo se iluminaba con bombillas de colores. Como si fuese el árbol de Navidad de mi casa a lo grande, viendo como aquel lugar irradiaba una energía positiva casi contagiosa que te hacía sonreír sin saber bien el por qué.

Coger un buen abrigo y lanzarse a la calle es suficiente para vivir en Londres, no tener miedo a dejarse llevar y disfrutar de los pequeños detalles que te ofrece es suficiente para hacerlo y, además, ser feliz.

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